Muniain chafa la fiesta del líder

En el minuto 92, cuando el derbi andaba finiquitado y orientado a ser una repetición de la final de Copa de abril, Remiro quiso erigirse en protagonista. Rompió el parentesco con la cita de La Cartuja al tragarse una falta de Muniain sencilla. La Real estaba con uno más, muy cómoda, con cinco defensas, manejando las teclas. Una falta absurda de Lobete inició el despropósito local. La sacó Iker y cuando parecía que sería un centro, la lanzó directa. Al meta txuri-urdin le dio por despejar de puños, pero el balón venía duro, seco y se le disparó hacia el larguero, con tan mala suerte de que se le coló en la meta. Fin de un partido muy táctico, feo como la lluviosa noche. La Real recupera el liderato en solitario, pero se quedó con un palmo de narices. Quedó absolutamente desolado el portero, un ex del Athletic para más aflicción. Su motivación era enorme y resulta que resucitó al equipo al que dio un sonoro portazo años atrás. El curso pasado, también en Anoeta, se llegó a ese mismo empate a uno con cantada final de Simón. Otra caprichosa coincidencia.

Pero si no llega a ocurrir ese accidente, el paralelismo habría sido con la final copera aplazada durante un año. En la noche ‘invernal’ de Donostia, Anoeta admitió su primer gol a un visitante este año de la manera más dramática. Ese candado se ha roto, pero la cima en LaLiga es suya. Todo era perfecto para los txuri-urdin hasta que llegó el desvarío de Remiro, en una de esas veladas a la vieja usanza: mucho choque, lluvia torrencial, polémica y un público entregado.

El Athletic quería resolver una vieja factura, la de abril, la primera de las dos raciones que tuvo en La Cartuja, y lo logró a medias. Era aparentemente el mismo guion, un derbi parejo, muy trabado y el detalle mínimo de un penalti que parecía decantarlo. Con el mismo protagonista que en Sevilla: Íñigo Martínez. Fue en el minuto 56, un balón colgado desde la derecha por Januzaj. Sorloth, un gigante que asusta con su pisada, trató de controlarla y perdió la referencia el balón. Merino, listo como pocos y tan racial que parece que va con armadura y lanza sobre el campo, cazó el cuero para ponerse cara a cara con Simón. Le entró por detrás Martínez y le hizo un penalti como una catedral, pena máxima tan grande como el propio Sorloth. Lo lazó otro nórdico de la delantera realista, Isak. Le aguantó bien el portero, pero se la coló por el centro. Íñigo Martínez masticó la impotencia durante minutos, pero lo peor vino más adelante, con un manotazo leve a Isak que le deparó la segunda amarilla y el desfile entre la bronca y carcajadas de casi 40.000 aficionados. Muy rigurosa la amonestación, y más viendo la fogosidad de Merino en un patadón a Sancet. Lo curioso es que un encuentro tan parejo lo decidieron dos ex: favor de Íñigo a la Real y cortesía de Remiro con Athletic.

Esa jugada parecía desnivelar un partido malo, sin ninguna continuidad, con muchas precauciones y respeto mutuo. Balenziaga se perdió el derbi al sufrir unos problemas estomacales en las horas previas. Marcelino se quedó sin laterales izquierdos. Íñigo Martínez, ayer abucheado como de costumbre en el Reale Arena, se perdió el partido ante el Espanyol por la misma razón. El Athletic se enchufó muy bien al inicio de ambos períodos. Por ejemplo, nada más sacar de medio campo, con un balón profundo para Williams, que no supo definir. Tal vez porque le hizo penalti Elustondo. Martínez Munuera (al que amedrentó Aperribay el año pasado bajando a vestuarios) estuvo muy casero. Tampoco acertó Raúl García en el cabezazo posterior. Los leones no presionaban alto y los pupilos de Imanol sí eran más agresivos, invitaban al rival a generar por dentro para luego pillarle a la espalda.

Las ocasiones llegaban de año en año. Una tuvo Isak en el minuto 19, que atajó abajo Simón. Ambientazo, afeado por el lanzamiento de botellas a Muniain antes de sacar un córner. Hacía años que no se veía algo así en LaLiga. La Real empezaba a encontrar facilidades para llegar a la frontal en un derbi tosco, sin el control de ninguno de los dos contendientes. Todos estaban encima de sus pares, y el que menos continuidad tenía era el cuadro visitante. La Real trataba de recuperar lo más alto posible para explotar la velocidad de sus balas nórdicas. Imanol cerró el grifo de Berenguer y Muniain. Y los laterales apenas tenían presencia en campo contrario. Faltaba madurar los ataques. Imanol retrasó la posición de Merino para amasar más juego. Raúl dispuso de la suya, y Berenguer, por arriba tras un gran centro de Williams, pero nada. El Athletic se puso más arriba cuando recibió el gol, y tiró de orgullo tras la expulsión de su líder defensivo. Supo nadar toda la noche a contracorriente, fue más fiel a sí mismo que el enemigo. La Real acabó con cinco para tener más fortaleza atrás. Todos estaban para desfilar, cuando Remiro premió el tesón de sus excompañeros. Y cayó el telón de un pulso intenso, táctico y enormemente igualado.

Unai Simón frustra la revancha

EI final del derbi insulso de ayer, pastoso como un puré de cemento fresco, podría entrar en un manicomio. A falta de chispa, los metas se fueron al karaoke a cantar y dar salsa a la noche. Dos errores de los porteros, figuras decorativas desde la final del sábado hasta el pulso de ayer en el Reale Arena, hicieron trabajar al operario que lleva el marcador.

Primero Remiro se quedó petrificado en la raya de meta en un centro envenenado de Berenguer con la derecha que remató Villalibre tras imponerse a Zubimendi de cabeza. ¿Qué puede hacer un ‘Búfalo’ para que le dejen correr más tiempo por la verde sabana para meter goles? Su trompeta siempre está afinada. Y en el sorbo final, llegó una acción bochornosa. Roberto López dio un centro chut con mucha rosca que se fue envenenando y Unai Simón, pensando que iba fuera, estiró los brazos pero en última instancia los encogió y se tragó un gol por la escuadra que pone en muy mal lugar al titular de la Selección. Ya la pifió con La Roja por una salida alocada y ahora esto… debe recapacitar.

Un final de locos en un partido con muy poca sustancia, tan encorsetado tácticamente y aburrido como la final de Copa, dos derbis muy pedestres. El mayor interés estuvo en el pasillo inicial. Los cambios modificaron el triste panorama. Januzaj, López y Portu aportaron chispa y juego por dentro, mientras que Capa y Balenziaga dieron apertura de miras en los visitantes.

Para empezar, Marcelino ratificó al mismo once de La Cartuja. Ante todo, insistir, poner a los once en la tesitura de demostrar que fue un mal día en la oficina, porque posiblemente tendrían que ser los más rabiosos del grupo, nadie con más ganas de resarcirse. Son los que tuvieron que soportar el pasillo al campeón. Y la verdad es que salieron brío, presión alta e intensidad, pero su fútbol ya no está para esos trotes que le llevaban en volandas en enero. La Real, con cambio de sistema implantando un 4-4-2 más apropiado para lo que tenía Imanol ante bajas tan notables como Illarra, Merino y Silva, enseguida se sacó ese dominio y se llevó el compromiso a su zurrón, como un mochuelo en su olivo. Marcelino mudó, pero para mal, porque su equipo jugaba en corto, lento y horizontal, algo muy contrario al credo de García Toral. Si el técnico asturiano se distingue por el vértigo, la verticalidad, el robar y estar ya en el área sin pensarlo dos veces… esta vez derivó en el toquecito, el rollo patatero por la franja central y ser pan comido para el rival. Y esa película es un tostón, para esto ya estaba Berizzo y su insípdio fútbol de toque.

En partido y medio ambos equipos pisotearon por la vulgaridad esos grandes derbis de antaño que hasta suponían títulos. Muchos miraban estas dos últimas citas al pulso en las porterías, el Unai Simón-Remiro y en 135 minutos nadie les manchó los guantes, tan sólo Íñigo Martínez en un disparo lejano en La Cartuja. Se le ha visto más a Remiro en las burlas al contrario en la celebración copera que en las palomitas voladoras en estos derbis. Tuvo una ocasioncita Carlos Fernández en el 42 en un remate desequilibrado en el que le dio muy mal y también hubo una carambola al hombro de Yuri en área propia que atajó sin problema Simón. Quería Marcelino intensidad y la tenía en forma de faltas: 1-9 cerca del descanso.

A falta de fluidez en el juego, siempre queda el atajo de Williams. Lo malo es que está con la confianza por los suelos, no encara, no reta a los contrarios, y encima sus centros y disparos fueron a La Concha. A ambos equipos les faltaba profundidad. La Real acabó mejor el primer tiempo y los leones arrancaron el segundo con aire de superioridad, llegando más veces y de forma más continuada, pero sin claridad de ideas.

Desde luego, Real Sociedad y Athletic no han reclutado adeptos a los derbis vascos con estas últimas entregas. Se han mostrado bien plantados en el campo pero con chispa cero. Berenguer tuvo la mejor ocasión en el 55, tras sacarse con clase a su marca y disparar, pero el balón dio en la punta de la bota de Le Normand y se marchó fuera. En la ruleta de cambios para dar entrada a gente fresca se vio que el brillo estaba más en los banquillos que en los que han soportado el peso de estas dos citas tan seguidas. Balenziaga, por ejemplo, aportó en un suspiro más que Yuri en estos cuatro días. O Portu, que reactivó a la Real y le hizo ganar metros. Nada más salir tuvo una ocasión muy buena interpretando magistralmente los espacios. Es uno de los mejores del mundo midiendo el tiempo justo para romper al hueco sin caer en fuera de juego. Los cambios dieron mucho más en el bando local, desde luego. Es curioso, Imanol pasó de tener dos nueves a no dejar ninguno, amoverse con avispas por el área sin un referente. Roberto López, Portu y Januzaj, tres de los recambios, rozaron en el 78 el 1-0. El belga es pura magia, esconde la bola y la da con la precisión de un brujo. El partido se estaba haciendo largo. Y llegó la demencia final.


Marcelino: «Nos hemos parecido a lo que creemos»

El entrenador del Athletic de Bilbao, Marcelino García Toral, se mostró muy satisfecho con el empate en San Sebastián (1-1) tras la decepción en la final de Copa del Rey y cree que su equipo dio este miércoles «un paso adelante». «Lo mejor ha sido la reacción que hemos tenido porque no era fácil jugar este partido por la enorme desilusión desde el sábado y jugando contra el rival que nos la ganó. Estoy orgulloso de la actitud del equipo», señaló el entrenador asturiano. Toral entiende que tras un disgusto «reciente» su equipo dio «una respuesta positiva» y subrayó que el Athletic «mereció ganar» el partido y «no está muy lejos de un nivel competitivo bueno».

«Ha habido muy buena dinámica, atrevimiento… nos hemos parecido a lo que creemos y es el camino correcto para demostrar nuestra potencial«, enfatizó Toral. Lamentó el gol de la Real y, sobre si Unai Simón pudo hacer haber hecho algo más por evitar el tanto de Roberto López, fue tajante al asegurar que «hoy ha habido cosas muy positivas para nosotros y no quiero perder el tiempo en eso«. «Los dos partidos contra la Real han sido muy igualados. El otro día se perdió por un penalti y hoy ya hemos visto como ha sido«, señaló el técnico del Athletic contrariado porque «en una acción sencilla se nos hayan ido dos puntos».

Alguacil: «En los minutos finales estaba más cerca el 1-0 que el 0-1»

El técnico de la Real Sociedad, Imanol Alguacil, valoró el punto obtenido en un derbi que «no era fácil» para ellos ni para el Athletic «después de tantas emociones de la Copa».

Alguacil vio un partido «igualado y diferente al de la final, en el que ellos optaron por repetir equipo para intentar lavar la imagen y nosotros refrescarlo» y se mostró convencido de que «en los minutos finales estaba más cerca el 1-0 que el 0-1».

Las bajas que asolan al equipo preocupan a Alguacil, que recordó que su plantilla «ha jugado una Liga Europa muy exigente también, y son dos años a un nivel extraordinario, en puestos europeos, lo que exige física y mentalmente».

No quiere que las ausencias sean una excusa para el tramo final de la temporada porque «también está el filial y en los nueve partidos que quedan este equipo se va a dejar la vida para entrar en Europa, estemos los que estemos», dijo.

Calificó el punto de «bueno, aunque hay que hacerlo muy bueno el próximo domingo» y reconoció públicamente la actuación de su delantero Adnan Januzaj, el mejor jugador del partido.

«Me alegro mucho por él. Janu no jugó la final y estuvo calentando 45 minutos, hoy estaba en el banquillo y ha salido como a mí me gusta«, ensalzó al belga el preparador donostiarra, que auguró una «maratón tremenda de partidos» para la que ve a su equipo preparado.

Se pronunció también sobre la próxima final de Copa entre el Barcelona y el Athletic, reconoció que si la ganan los culés el séptimo puesto también clasificaría para Europa, lo que beneficiaría a la Real, pero deseó que «la jueguen y la gane el mejor”.

El técnico habló sobre los mariachis que esperaron a la expedición del Athletic en su hotel de concentración previo al encuentro: «Es una minoría, la aficion de la Real Sociedad no es esa. Me parece feo lo de los mariachis. El Athletic Club no se merecía eso. El comportamiento ha sido ejemplar, tanto antes como después».