El Atlético se resiente de las bajas de Hermoso y Trippier

El Atlético está pasando por el momento de mayor fragilidad defensiva de la temporada. Cuatro jornadas consecutivas de Liga encajando, en las dos últimas por partida doble, y que ante el Celta costó que se escapase la victoria en el último minuto. El equipo rojiblanco solo había comenzado una vez con el marcador en contra en las primeras 16 jornadas en Liga, en el derbi contra el Real Madrid donde acabó cayendo por 2-0. Pero en estos cuatro últimos duelos ha tenido que remontar en tres, encajando los mismos goles que en toda la temporada anterior.

Ante Eibar (1-2) y Valencia con éxito (3-1), y frente al Celta sin el premio final por culpa del gol de Ferreyra. Una mala racha sobre la meta de Oblak que coincide con la ausencia de un Mario Hermoso que se había adaptado a la perfección a la zaga de tres centrales. Desplazado a la izquierda, era el jugador capaz de sacar el balón jugado y que mejor se desenvolvía para salir hacia su pierna natural y frenar las acometidas rivales. El madrileño fue baja en Ipurua por un esguince y se ha perdido los duelos contra Cádiz y Celta por coronavirus.

Ahora se mantiene a la espera de dar negativo en los próximos test para unirse al grupo y volver a participar con el equipo. En su ausencia, Felipe ha ocupado el perfil izquierdo de la defensa, pero no ha estado para nada acertado. A pierna cambiada sufre mucho saliendo de sitio, con metros a su espalda comete faltas innecesarias y ante el Celta tuvo que ser sustituido en el descanso para no acabar expulsado. En Cádiz el Cholo movió el puesto de Felipe con Giménez, pero el uruguayo, que sí está acostumbrado a jugar perfilado a la izquierda en una zaga de cuatro, tampoco está cómodo en la línea de tres tirado a ese lado.

Hermoso ha ido ganando protagonismo esta temporada hasta acabar siendo una pieza básica en este nuevo sistema, donde sin él pierde parte de su esencia cerrar con tres. Es el central más diferente de los cuatro, y el único zurdo. De su evolución dependerá que pueda estar en Granada. El que seguro que seguirá sin poder hacerlo es Trippier, que sigue tachando los días para volver a jugar. Sancionado hasta acabar febrero, la baja del inglés también ha abierto un boquete en la banda derecha. Simeone está haciendo probaturas para cubrirlo, situando ahí a Llorente, anteriormente a Carrasco, a Vrsaljko e incluso a Giménez. Pero el croata no está en buena forma y Llorente pierde muchas de sus características ahí, aunque siempre cumple.

Unos problemas globales en defensa que no se deben únicamente a las ausencias, pero donde las bajas están metiendo el dedo en la llaga. Si el excentral del Espanyol vuelve este fin de semana será una gran noticia para Simeone. El Cholo indicaba que «los números están para mirarlos y preocuparse. Nos están haciendo bastantes goles en estos últimos partidos, cuatro seguidos y tendremos que mejorar en una faceta importante del equipo que en estos momentos no está tan firme». Parte de recuperar esa solvencia puede llegar con el regreso de un Hermoso que empezó el curso con un papel secundario y se ha hecho con un hueco amoldado para él, donde se está lamentando su ausencia. Para volver a ver a Trippier habrá que esperar todavía unas semanas más.

Cumbre Koeman-Pjanic

Ronald Koeman no está dejando ni un cabo suelto. El técnico holandés confirmó hoy en rueda de prensa que se reunió con Miralem Pjanic, tras las declaraciones del futbolista a un diario italiano sobre su situación en el equipo blaugrana, donde se quejaba por la poca continuidad que estaba teniendo en este inicio de temporada.

Koeman prefirió coger el toro por los cuernos y evitar intermediarios, hablando directamente con Pjanic para intentar aclararle su situación. Para empezar, el técnico holandés no quiso poner más leña al fuego y le aseguró que no tenía ninguna queja de su actitud en el campo, si no todo lo contrario, ya que le gustaba que los jugadores que no eran titulares tuvieran ese punto de rebeldía, innegociable para revertir esa situación. Le recriminó, eso sí, que hubiera utilizado los medios de comunicación para expresar sus quejas y no haberse dirigido antes al entrenador.

El técnico holandés, en un tono muy conciliador, le explicó que tenía su total confianza, que la temporada era muy larga y que estaba convencido que al final sería un jugador importante para el equipo, pero que a día de hoy había jugadores que estaban aportando más rendimiento al grupo. Le pidió un poco más de paciencia y que no desfalleciera, que siguiera trabajando en los entrenamientos con la máxima intensidad. También le recordó que empezó la pretemporada un poco más tarde que el resto de compañeros por culpa de la COVID 19 y que esa circunstancia le obligó a empezar el curso en desventaja con respecto al grupo.

Pjanic recibió los consejos de Koeman con profesionalidad, consciente que todavía no se ha visto el jugador que deslumbró en la Juventus, pero que con trabajo y esfuerzo muy pronto volverá a reencontrarse con su mejor nivel.