Salva Sevilla pide perdón

La abultada derrota en Granada por 4 a 1 para cerrar el año 2021 ha escocido en el mallorquinismo y también en los propios jugadores que en las últimas horas han entonado el ‘mea culpa’ en sus declaraciones posteriores al partido, pero llama especialmente la atención la disculpa del veterano centrocampista Salva Sevilla, ídolo en la isla, que tras una acción errónea de bulto dio lugar al tercer gol del conjunto nazarí que ya dejaba sin opciones a los baleares en su intento por conseguir el empate.

En referencia a esa jugada con ese error propio al hacer entrega de un balón parado directamente a un rival dando lugar a un contraataque que acabó en gol, Salva Sevilla ha manifestado en su cuenta de Twitter el siguiente mensaje: «No aceptar los errores es el primer paso para cometer más, error que nos condena en el partido y nos deja sin opciones. Pido disculpas».

Un empate que sabe a poco al Alcorcón

Empezó con mucha intensidad el colista de la Segunda División. Los alfareros salieron con tres centrales y dos carrilero y aunque defendían con la línea muy atrás conseguían asomarse al área defendida por Marc Martínez. La primera ocasión fue para Gual pero la defensa bloqueó el disparo. Quien sí remató de cabeza fue Zarfino pero su balón no encontró portería. Entre medias un centro muy peligroso de Juan Hernández no encontró rematador.

La primera peligrosa del Cartagena llegó a los 16 minutos con un pase filtrado de De Blasi a la incorporación de Delmás y su remate fue repelido pro Dani Jiménez. En menos de un minuto Delmás volvería a ser protagonista pero en la otra área con un pase atrás que fue robado por Gual y a pesar de estar muy escorado su remate acaba entrando en la portería del Cartagena. Segundo de la temporada para Gual y primero del partido para el Alcorcón.

Los minutos pasaban y el partido se convertía en un ida y vuelta. Eso sí las ocasiones más claras eran amarillas; primero con un chut de Zarfino que era despejado a córner y después con un remate cruzado de Gual que se fue rozando el poste de la portería del Cartagena. El Alcorcón buscaba el segundo con insistencia.

Rubén Castro hizo su primer remate a los 27 minutos pero un Dani Jiménez bien colocado se hacía con el esférico. Gallar también buscó la portería alfarera pocos minutos después pero su remate al palo largo no encontró el marco alfarero.

En un minuto de locura la tostada volvió a caer del lado de la mantequilla para el Alcorcón. Los alfareros estuvieron a punto de marcar el segundo tras el saque de una falta de Arribas. Marc Gual en el rechace pierde el balón y posibilita una contra vertiginosa del Cartagena que acaba en gol del empate de Cayarga. La cruz defensiva del Alcorcón es enorme en todos los aspectos.

El gol fue un golpe duro para el Alcorcón que acabó la primera parte encerrado en su área. Bodiger y Gallar pudieron hacer el segundo antes del descanso.

En la reanudación volvió a salir muy bien el Alcorcón. Los alfareros marcaban el ritmo del partido con la posesión y la primera clara llevó la firma de Zarfino de cabeza pero Marc Martínez detuvo el esférico con seguridad.

Conforme pasaban los minutos sin embargo el Alcorcón se hizo más largo y Rubén Castro empezó a generar peligro entre los tres centrales alfareros. Las ocasiones no llegaban en ninguna de las dos áreas y el cansancio se tornaba en protagonista en ambos equipos. El partido se espesaba y la igualdad era la nota predominante.

En los últimos minutos el Alcorcón encerró en su área al Cartagena pero no fue capaz de hacer el segundo tanto del encuentro. Al final reparto de puntos que sabe a poco a un Alcorcón que hizo buen partido frente al Cartagena.

Yuri agranda más su leyenda

La Ponferradina sueña a lo grande en la temporada de su centenario y lo hace, cómo no, de la mano de su capitán, el eterno Yuri, que ante el Mirandés escribió un capítulo más de una leyenda que se va haciendo inabarcable. El brasileño marcó los dos goles de la victoria berciana ante el Mirandés, ya lleva ocho esta temporada y alcanza los 101 tantos en Segunda División, todos con la camiseta blanquiazul.

Esos dos goles, además, permiten al brasileño escalar una posición más en la clasificación histórica de anotadores de la categoría de plata, en la que ya ocupa el decimoquinto puesto tras superar a Salillas. Alcanzar los 194 tantos de Nino es tarea imposible, si es que esa palabra está en el diccionario de Yuri, pero meterse en el ‘top ten’ está al alcance de su mano: cuatro goles le separan de los 105 de Roldán.

A pesar de sus logros individuales, Yuri sigue teniendo claro que el fútbol no es cosa de uno solo, y así lo repitió en la sala de prensa de El Toralín tras ganar al Mirandés: «Estoy muy contento por los números que llevo y se lo tengo que agradecer a mis compañeros. Como digo siempre, lo importante es el equipo. Estamos en una posición espectacular y hay que seguir igual para mantenernos, porque es muy bonito ver a la Ponferradina ahí arriba«.

En un año especial para la Deportiva, que celebra cien años de historia, su capitán no esconde que sigue soñando con disputar al menos un playoff de ascenso a Primera con el equipo de su vida. De momento, con la victoria del domingo, los blanquiazules se aseguran terminar la primera vuelta entre los seis mejores, pero Yuri avisa: «El equipo tiene grandes méritos para estar ahí arriba, pero queda mucho camino por recorrer y tenemos que aprender de este partido. A pesar de tener grandes jugadores, tenemos que competir durante los 90 minutos, porque si no lo hacemos es muy difícil ganar».

El Zaragoza de Francés y Francho

Francés y Francho. O Francho y Francés, porque tanto monta, monta tanto el central que el medio centro. Ambos, genuinos productos de la cantera aragonesa, completaron un partido grandioso y fueron fundamentales en la victoria frente al Eibar, un triunfo de justicia que ha situado al Real Zaragoza octavo, a cuatro puntos del ‘playoff’, y ha devuelto la ilusión al zaragocismo, tras la derrota frente al Leganés y el empate frente al Amorebieta.

Francés fue el que le puso firma a la victoria al rematar de volea un córner de Francho, pero todo su partido fue una exhibición de sus cualidades como central. Francho, por su parte, brilló tal vez más que nunca y su exhibición física fue portentosa. Y ello ha influido y no poco que Juan Ignacio Martínez le esté colocando ahora como medio centro puro, en lugar de adelantar su posición como una especie de media punta, para la que no está tan dotado.

El Real Zaragoza ha venido sobreviviendo estos nueve últimos años en Segunda gracias a la venta de media docena de futbolistas forjados en sus categorías inferiores, como han sido los casos de Vallejo, Diego Rico, Pep Biel, Soro, Raúl Guti o Pombo. En total, algo más de 20 millones de euros, a los que habría que sumar cifras menores por otros canteranos. Y todo porque últimamente no hay verano que el Madrid, el Barcelona, el Atlético o el Villarreal no pesquen en la Ciudad Deportiva del Zaragoza.

Ahora los dos que están en la rampa de salida son los internacionales Sub-21 Francés y Francho, especialmente el primero, cuya temporada está siendo excelente y se encuentra ya en la agenda de varios clubes españoles -fundamentalmente, el Sevilla– y europeos. Alejandro Francés, de 19 años, percibe todavía el sueldo mínimo en Segunda División (80.000 euros), pese a que se le prometió, al igual que a Francho, una mejora que aún no se ha producido. Tiene contrato hasta 2024 y una cláusula de rescisión de 10 millones en Segunda, que se eleva a 20 en Primera, pero todo apunta a que será vendido por menos de su blindaje, salvo que en el Real Zaragoza se produzca un cambio accionarial en las próximas semanas, lo que no parece sencillo.

La sociedad anónima deportiva, con una deuda neta todavía de 67 millones, tiene graves problemas de tesorería y al consejero delegado y vicepresidente Sáinz de Varanda, sobrino del accionista mayoritario César Alierta, hace días que le ronda la idea de recurrir a la venta de Francés en este mercado invernal, aunque el central agotaría siempre la temporada en el Zaragoza. Nada tendría mayor contestación en estos momentos entre el zaragocismo, ya de por sí muy crítico con los ‘principales’ del club, que el traspaso de Francés, que debería ser el jugador franquicia del Real Zaragoza para muchas temporadas, o por lo menos para ayudar a cimentar el ansiado ascenso a Primera División, pero todo hace indicar que esta será su última campaña en el Real Zaragoza, aunque en el Consejo de Administración no todos aprobarían esta operación.

Y en parecidas circunstancias se encuentra Francho Serrano, al que ya tanteó el Real Madrid para su filial Castilla la pasada temporada. Francho, de 20 años, tiene contrato con el Real Zaragoza hasta 2024 y su cláusula de rescisión es de 8 millones de euros en Segunda y de 30 en Primera. Y también percibe el salario mínimo en Segunda, lo que supone todo un agravio respecto de otros jugadores que perciben tres o cuatro veces más y su rendimiento es sensiblemente inferior.

Muniain chafa la fiesta del líder

En el minuto 92, cuando el derbi andaba finiquitado y orientado a ser una repetición de la final de Copa de abril, Remiro quiso erigirse en protagonista. Rompió el parentesco con la cita de La Cartuja al tragarse una falta de Muniain sencilla. La Real estaba con uno más, muy cómoda, con cinco defensas, manejando las teclas. Una falta absurda de Lobete inició el despropósito local. La sacó Iker y cuando parecía que sería un centro, la lanzó directa. Al meta txuri-urdin le dio por despejar de puños, pero el balón venía duro, seco y se le disparó hacia el larguero, con tan mala suerte de que se le coló en la meta. Fin de un partido muy táctico, feo como la lluviosa noche. La Real recupera el liderato en solitario, pero se quedó con un palmo de narices. Quedó absolutamente desolado el portero, un ex del Athletic para más aflicción. Su motivación era enorme y resulta que resucitó al equipo al que dio un sonoro portazo años atrás. El curso pasado, también en Anoeta, se llegó a ese mismo empate a uno con cantada final de Simón. Otra caprichosa coincidencia.

Pero si no llega a ocurrir ese accidente, el paralelismo habría sido con la final copera aplazada durante un año. En la noche ‘invernal’ de Donostia, Anoeta admitió su primer gol a un visitante este año de la manera más dramática. Ese candado se ha roto, pero la cima en LaLiga es suya. Todo era perfecto para los txuri-urdin hasta que llegó el desvarío de Remiro, en una de esas veladas a la vieja usanza: mucho choque, lluvia torrencial, polémica y un público entregado.

El Athletic quería resolver una vieja factura, la de abril, la primera de las dos raciones que tuvo en La Cartuja, y lo logró a medias. Era aparentemente el mismo guion, un derbi parejo, muy trabado y el detalle mínimo de un penalti que parecía decantarlo. Con el mismo protagonista que en Sevilla: Íñigo Martínez. Fue en el minuto 56, un balón colgado desde la derecha por Januzaj. Sorloth, un gigante que asusta con su pisada, trató de controlarla y perdió la referencia el balón. Merino, listo como pocos y tan racial que parece que va con armadura y lanza sobre el campo, cazó el cuero para ponerse cara a cara con Simón. Le entró por detrás Martínez y le hizo un penalti como una catedral, pena máxima tan grande como el propio Sorloth. Lo lazó otro nórdico de la delantera realista, Isak. Le aguantó bien el portero, pero se la coló por el centro. Íñigo Martínez masticó la impotencia durante minutos, pero lo peor vino más adelante, con un manotazo leve a Isak que le deparó la segunda amarilla y el desfile entre la bronca y carcajadas de casi 40.000 aficionados. Muy rigurosa la amonestación, y más viendo la fogosidad de Merino en un patadón a Sancet. Lo curioso es que un encuentro tan parejo lo decidieron dos ex: favor de Íñigo a la Real y cortesía de Remiro con Athletic.

Esa jugada parecía desnivelar un partido malo, sin ninguna continuidad, con muchas precauciones y respeto mutuo. Balenziaga se perdió el derbi al sufrir unos problemas estomacales en las horas previas. Marcelino se quedó sin laterales izquierdos. Íñigo Martínez, ayer abucheado como de costumbre en el Reale Arena, se perdió el partido ante el Espanyol por la misma razón. El Athletic se enchufó muy bien al inicio de ambos períodos. Por ejemplo, nada más sacar de medio campo, con un balón profundo para Williams, que no supo definir. Tal vez porque le hizo penalti Elustondo. Martínez Munuera (al que amedrentó Aperribay el año pasado bajando a vestuarios) estuvo muy casero. Tampoco acertó Raúl García en el cabezazo posterior. Los leones no presionaban alto y los pupilos de Imanol sí eran más agresivos, invitaban al rival a generar por dentro para luego pillarle a la espalda.

Las ocasiones llegaban de año en año. Una tuvo Isak en el minuto 19, que atajó abajo Simón. Ambientazo, afeado por el lanzamiento de botellas a Muniain antes de sacar un córner. Hacía años que no se veía algo así en LaLiga. La Real empezaba a encontrar facilidades para llegar a la frontal en un derbi tosco, sin el control de ninguno de los dos contendientes. Todos estaban encima de sus pares, y el que menos continuidad tenía era el cuadro visitante. La Real trataba de recuperar lo más alto posible para explotar la velocidad de sus balas nórdicas. Imanol cerró el grifo de Berenguer y Muniain. Y los laterales apenas tenían presencia en campo contrario. Faltaba madurar los ataques. Imanol retrasó la posición de Merino para amasar más juego. Raúl dispuso de la suya, y Berenguer, por arriba tras un gran centro de Williams, pero nada. El Athletic se puso más arriba cuando recibió el gol, y tiró de orgullo tras la expulsión de su líder defensivo. Supo nadar toda la noche a contracorriente, fue más fiel a sí mismo que el enemigo. La Real acabó con cinco para tener más fortaleza atrás. Todos estaban para desfilar, cuando Remiro premió el tesón de sus excompañeros. Y cayó el telón de un pulso intenso, táctico y enormemente igualado.

Las rachas de Elady y Valcarce, frente a frente

La 13º jornada se cierra con un interesante Tenerife-Burgos. Se trata de dos equipos que llegan dulces al duelo por su última victoria e intentarán seguir progresando en la clasificación: los tinerfeños para mantenerse en la zona de playoff y los burgaleses para acomodarse lejos de la zona peligrosa.

La jornada pasada, los blanquiazules se repusieron ante la adversidad en Leganés (con polémico gol en contra) y sumaron tres puntos de prestigio gracias a Elady, su hombre más en forma, mientras que el conjunto blanquinegro llega tras dar un golpe sobre la mesa derrotando al poderoso Huesca (y antes al Real Oviedo) por 3-1 con dos tantos de Pablo Valcarce. Ambos goleadores se verán frente a frente.

En plena época de rotaciones, Luis Miguel Ramis tiene previsto seguir con su idea para evitar acumulación de cansancio en las piernas de sus jugadores. Salvo en la portería, ha movido a casi todos. Para este duelo, por ejemplo, recupera a Michel Herrero y Mollejo y ambos aparecen como candidatos a ser titulares.

También es más que probable que Enric Gallego esté en la convocatoria tras superar su esguince de tobillo, aunque no parece que salga de inicio. La idea es no arriesgar y más teniendo a Elady Zorrilla en forma y siendo determinante. Así, se espera recuperar la fortaleza de un Heliodoro que por el momento no está siendo tan invencible.

Los pupilos de Calero, por su parte, han ganado en seguridad y confianza con los últimos resultados. El técnico madrileño ha anunciado rotaciones en el once titular, teniendo en cuenta los tres encuentros que debe disputar en una semana y, además, tiene a toda la plantilla disponible. Últimamente venía utilizando un sistema con tres centrales y dos carrileros que puede variar en esta oportunidad.

Los cambios en las alineaciones son una tónica habitual del míster y más en esta semana con compromisos tan exigentes. La mejor versión del equipo castellano se ha visto con una defensa sólida y la búsqueda de contras que hagan daño al rival. El equipo burgalés se presenta en el estadio tinerfeño como un equipo modesto, pero con argumentos para poder dar la sorpresa.

Las diez esperanzas del Leganés

Mehdi Nafti, nuevo entrenador del Leganés, tiene por delante un reto que no es nada sencillo. Pese a gozar de una plantilla llamada a principios de curso al reto de subir de categoría, ahora los pepineros aspiran a mantenerse en Segunda. Viendo las estadísticas de la última década, el asunto es complejo, pero no imposible: diez de los 17 equipos que en ese periodo sumaban 10 puntos (los mismos que suma el Leganés ahora mismo) o menos a estas alturas del campeonato lograron salvarse. Supone un alto porcentaje del 58%. Los otros siete acabaron bajando.

Dos son los ejemplos más cercanos. El curso pasado, Zaragoza (diez puntos) y Alcorcón (ocho puntos) ocupaban el último y antepenúltimo puesto de la clasificación. Los dos consiguieron salvarse y hacerlo con cierta holgura tras acabar con 50 y 48 puntos respectivamente el campeonato. La marca de los 50 puntos son las que se han fijado ahora en el Leganés. En el lado negativo de esa temporada, Albacete (también diez puntos) y Castellón (once) acabaron en Primera RFEF pese a tener los mismos o más puntos de los que ahora suma el Leganés.

Salvados con menos puntos que el Leganés

Más complicado lo tuvieron en su momento el Extremadura (9 puntos en la 2018-2019), Albacete (8 puntos en la 2014-2015), Hércules (8 puntos en la 2012-2013) y Huesca (7 puntos en la 2011-2012), los tres únicos equipos de este periodo, de la última década, que llegaron a la jornada 13 con menos puntos de los que ahora suma el Leganés y que acabaron salvando la categoría. Ellos son también referencia para Nafti y los suyos.

Los otros cuatro equipos que lograron salvarse con diez o menos puntos a estas alturas de campeonato en esta década fueron Córdoba (10 puntos en la 2017-2018), Nàstic (10 puntos en la 2016-2017), Mirandés (10 puntos en la 2012-2011) y Nàstic de nuevo (10 puntos en la 2011-2012).

Los que no lo lograron, además del mencionado Albacete del curso pasado, fueron Nàstic (9 puntos en la 2018-2019), Sevilla Atlético (7 puntos en la 2017-2018), Real Madrid Castilla (7 puntos en la 2013-2014) y Cartagena (9 puntos en la 2011-2012). El equipo que falta, el Guadalajara, sumaba 9 puntos a estas alturas en campeonato en 2012 y acabó fuera de los puestos de descenso, pero bajó por motivos administrativos.

La botella medio vacía

En el lado negativo de la balanza, de los 40 equipos que descendieron en esta última década, 14 (el 35%) lo hizo teniendo más puntos incluso de los que suma ahora el Leganés. Un dato, éste último, que en Butarque tienen en cuenta, pero que esperan desterrar a final de un campeonato que se ha torcido mucho más de lo esperado. En Nafti y su capacidad para agitar el equipo se confía para cambiar esta tendencia negativa.

Ansu gira el foco hacia el céspe

Para modificación de estatutos, la que impulsó el once de Koeman, que regresó a la competición derrotando al Valencia por 3-1 tras remontar un gol inicial de Gayà e inaugurando una nueva era de ilusión en el Camp Nou que lidera Ansu Fati, que volvió a ser titular. De nuevo, el equipo asume el protagonismo en un día en el que el foco estaba en la asamblea.

El barcelonismo vive a golpe de desfibrilador. Da igual que las jornadas sean maratonianas para el aficionado militante, que se sentó a las tres de la tarde en el Palau Blaugrana (o en el sofá de su casa) para asistir a la “asamblea más importante de la historia del club” y luego empalmó con el partido ante el Valencia. Más de ocho horas de ducha escocesa que sólo pueden asumir los muy cafeteros.

Si en la asamblea se empezó al trote cochinero y a medida que se fue acelerando la cosa los asistentes ya vieron que nos les daba tiempo a solucionar todo lo que hay sobre la mesa de tareas y decidieron echar el freno, sobre el césped del Camp Nou no había tiempo para encantarse.

El Barça retomaba la competición después de dos actuaciones mediocres ante el Benfica y el Atlético, partidos que abonaban la teoría del “esto es lo que hay”, pero la ‘paz de Lisboa’ generó otro relato, cosa que en este club se asume con una generosidad digna de serie de Netflix. Eso de que no se podía aspirar a nada se cambió en un decir Jesús por el “aspiramos a todo” y así salieron los de Koeman, decididos a mejorar su imagen de sus últimas actuaciones.

Para esta tarea, la presencia de Ansu Fati como titular se distinguía fundamental. Con Ansu al lado, Memphis ya tiene a alguien que le entienda y ya deja de ser el Guerrero número 13, el soldado de élite musulmán que por cuestiones del destino se ve envuelto en un destacamento de vikingos sin que nadie le comprenda.

Al primer minuto de juego, Ansu ya amenazó a Cillessen dando la imagen de un barça agresivo que se sustentaba en la presión y la intensidad que aporta a Gavi, que fue titular al lado de Sergi Roberto y Eric. Que Koeman toma nota de la receta de Luis Enrique con la Selección parece claro.

No obstante, el equipo blaugrana sigue teniendo mandíbula de cristal. A la primera aproximación del Valencia, Gayà enganchó un disparo monumental tras un rechace del equipo blaugrana en un saque de esquina que Ter Stegen no llegó a desviar.

Con el viento en contra, el Barça volvió a encontrarse en una situación complicada, pero a diferencia de otras ocasiones, la presencia de Gavi y de Ansu dotaba de más colmillo a los barcelonistas, que empezaron a asediar a Cillessen.

La asociación Memphis-Ansu dio fruto antes del cuarto de hora con un gran gol del canterano tras dejada del holandés. A lomos de la euforia que provoca cada gol de Ansu, que emocionalmente vale por dos en la grada del Camp Nou, el Barça jugó sus mejores minutos y tras una gran combinación en ataque, Fati cayó en el área pequeña ante el acoso de Gayà. Para Gil Manzano fue penalti y el castigo lo ejecutó Memphis con una violencia en el chut que dejó a su compatriota Cillessen con el molde.

El inicio de la segunda parte fue del Valencia a pesar de que la primera ocasión fuera de Ansu, que da la sensación de jugar sin ningún freno muy por encima de lo que le recomendarían los médicos. Su chut lo salvó Cillessen y a partir de ahí el Valencia dominó el partido. Carlos Soler disparó al palo y Ter Stegen recordó al portero salvador a tiro de Guedes.

A la hora de partido, Koeman ya retiró a Ansu, que lo había dado todo, para dar entrada a Coutinho. A primera vista parecía algo así como pasar de la energía atómica a la máquina de vapor, pero los clásicos siempre tienen ases en la manga y el brasileño culminó con toda la calma una jugada frenética de Dest que suponía el 3-1.

Y con ese resultado, el aficionado acabó su ducha escocesa olvidando la asamblea y centrándose en el campo.

Aprobados y suspensos del Barça: Ansu, golazo de elegido

Ronald Koeman apostó por un 4-3-3 con una novedad tácticaDest jugó como extremo derecho y Gavi se metió de interior junto a De Jong y BusquetsSergi Roberto jugó como lateral derecho para proteger al estadounidense. Memphis fue la referencia arriba con Ansu haciendo daño por la izquierda con Alba. Este fue el uno por uno del Barça, en el que debutó Agüero.

Ter Stegen. Cal y arena. No reaccionó ante el disparo de Gayá en el 0-1. Luego hizo una buena parada a Guedes, algo heterodoxa. Correcto. Intentando salir de la línea gris.

Sergi Roberto. Cumplió porque cerró bien su banda. No sufrió ante Hugo Duro y se le vio algo más animado. Se retiró por el Gol Nord del Camp Nou y fue aplaudido al ser sustituido

Piqué. Aplaudido por la afición, se fajó con Maxi y salió ganador. Se llevó algún golpe. Cerró bien, mantuvo este vez la línea algo más adelantada y hasta se animó en un contragolpe, en el que casi hace gol.

Eric. Brillante. Tenía una revancha pendiente y jugó un gran partido. Aseado en la salida del balón, con un balón en profundidad a Alba excelente, sólo perdió una vez la posición y Carlos Soler se le coló. Ahí demostró su déficit en velocidad. Por lo demás, perfecto.

Alba. Profundo, como siempre, es imprescindible a día de hoy en el Barça. Estuvo en la jugada del 2-1. Se le vio en capitán, animando a Ansu, a Nico cuando salió. Comprometido. Buen nivel general.

Sergio Busquets. Vio tarjeta, pero le dio continuidad a sus buenos partidos en la Selección. Ordenó al equipo en la primera parte después del 0-1 pese a que el equipo se rompía un poco.

Frenkie de Jong. Lo mejor, sus arrancadas a todo campo. Tiene que intentar frecuentarlas más porque es su mejor virtud y la que le convierte en un futbolista distinto. Buen partido, en general.

Gavi. Brutal su impacto en el equipo con 17 años y dos meses. Excelente en la toma de decisiones. Frena y acelera cuando es necesario. Guarda el balón y trabaja. Tiene que tener cuidado con las tarjetas amarillas.

Sergiño Dest. Partido muy completo. Dio el 3-1 pero, antes, fue un martillo pilón para la defensa del Valencia. Persistió mucho y demostró que puede dar una alternativa a Koeman ahora que está sin extremos. Sabe pegarse a la banda.

Memphis. Trabajador. Le hace falta un poco en los últimos metros para terminar de romper. Pero da muchas soluciones al juego. Viene a recibir, rompe al espacio y combina bien. Tiene que mejorar ese pero del instinto matador.

Ansu. El primer gol sólo está al alcance de los elegidos. La asociación y el golpeo, localizando el rincón izquierdo de la portería de Cillessen, fue una maravilla y levantó a la afición, que sabe que un trocito del futuro del Barça pasa por él. Se le notó algo falto de chispa todavía en el uno contra uno. Él mismo se lo reprochó en alguna acción. Jugó una hora, hay que ver cómo aguanta la semana.

Los cambios

Coutinho. Un día para reencontrarse en el Camp Nou. Empezó, otra vez, algo tímido, pero fue cogiendo ritmo, permitió que el equipo se asociase un poco más y puso la guinda con el gol. Le dará confianza, aunque está lejos del jugador que fue.

Nico. Bien. No se complicó con los pases y estuvo algo más intenso que en el partido del Wanda. Como el resto de los jóvenes, muy aplaudido.

Mingueza. Entró por Sergi Roberto para evitar lesiones y dar consistencia a la defensa en el lateral derecho. Un comodín para Koeman.

Agüero. Debut insustancial, aunque tuvo dos acciones para marcar. En la primera, Memphis no lo vio cuando estaba solo. En la segunda, le faltó potencia y, cuando llegó al área, la defensa del Valencia ya se había colocado.

Dani Jiménez, un guardián lebrijano en Santo Domingo

 

«¡San Dani Jiménez!», «¡portero de Primera!», «Dani siempre salvando al equipo»… Estos comentarios se repetían en redes sociales entre los aficionados del Alcorcón una y otra vez mientras veían la actuación de su portero frente al Sporting. Jiménez tuvo una decena de intervenciones espectaculares y que mantuvieron al Alcorcón en el partido hasta el final. Pero la actuación antológica en tierras asturianas este fin de semana fue una más. Dani Jiménez tiene dos o tres paradas inverosímiles en cada partido desde hace años. El Alcorcón, un equipo modesto y colista de la categoría, tiene a uno de los mejores porteros de Segunda División. Perfecto en colación, sobresaliente en el uno contra uno y con unos grandes reflejos.

Nacido en Lebrija en 1990, Dani Jiménez es un trabajador incansable pero silencioso. No hace aspavientos, no llama la atención y cuando le alaban, casi sin querer, baja un poco la mirada con una timidez que esconde una personalidad de líder. Y es que Dani Jiménez brilla con luz propia desde hace años, pero no ha sido un camino fácil.

Llegó al Alcorcón en la 2015/16 procedente del Huesca y tras disputar 44 partidos con los oscenses. Sin embargo, en Alcorcón, durante las tres primeras campañas le tocó ser suplente de Dmitrovic, ahora en el Sevilla y de Casto. Tres años en los que jugó menos de una veintena de partidos entre Liga y Copa. Cada vez que salía lo hacia bien. Pero le tocaba volver al banco y trabajar sin hacer ruido en cada entreno. Todo empezó a cambiar un 20 de mayo de 2018 en un Alcorcón-Rayo Vallecano. Dani sustituyó a Casto al cuarto de hora y detuvo un penalti a Raúl De Tomás. Hizo un partidazo. El Alcorcón acabó ganando 4-0 en lo que fue una victoria clave para la permanencia. En las últimas cuatro temporadas ha disputado 118 partidos con el Alcorcón entre Liga y Copa. Imposible de contar los puntos que el Alcorcón ha conseguido gracias a Dani. El pasado mes de septiembre, su buen hacer, le valió la renovación hasta 2024 con los alfareros.

Es uno de los capitanes del equipo y de los líderes del vestuario. Dani es humildad, honestidad, esfuerzo, respeto, educación y algo muy raro… normalidad. Sin duda, para la afición, es uno de los referentes y de los jugadores más queridos por su trato cercano con la parroquia alfarera, especialmente con los más pequeños. Dani es un emblema dentro y fuera del campo. Empezó a jugar de portero casi de casualidad, cuando su abuelo le llevó un día a jugar y la portería le requirió casi como un imán. Para Dani su abuelo es una persona imprescindible en su vida. Ahora él observa los partidos de su nieto desde el cielo ya que falleció en 2003. No es fácil que Dani no se emocione cuando habla de su abuelo porque como ha repetido en varias ocasiones «Donde estoy se lo debo a él». Su abuelo le acompañaba siempre porque sus padres no podían. Estamos seguros que desde arriba a su abuelo se le hincha el pecho de orgullo por ver en el gran portero en el que se ha convertido y, lo más importante, en la persona de grandes valores que los más pequeños del Alcorcón miran como ejemplo.