El Metropolitano, talismán blanco

El Real Madrid llega al derbi con la obligación de ganar para seguir enganchado a la pelea por la Liga: está cinco puntos por debajo de los rojiblancos (58 a 53) con el Atlético aún teniendo que jugar un partido atrasado. Si cae, la distancia quedará en ocho puntos que podrían llegar a ser once; el empate dejaría abierta una puerta, pero sin margen de error y dependiendo de que los del Cholo pinchen más de una vez. Sólo el triunfo garantiza al Madrid seguir en la pugna, un objetivo para el cual contará con dos elementos a su favor: su estupendo rendimiento como visitante esta temporada y su historia en el Wanda Metropolitano, donde todavía no sabe lo que es caer.

El nuevo feudo rojiblanco se estrenó en la campaña 2017-18 y desde entonces el Madrid lo ha visitado en tres ocasiones: dos empates a cero (en la 17-18 y el curso pasado) y un 1-3 en la 2018-19, con goles de Casemiro, Ramos de penalti y Bale, en tiempos de Santiago Hernán Solari en el banquillo madridista.

Aunque la tarea este curso se presenta titánica: el Atleti es el mejor local de la Liga, con 29 puntos logrados de 36 (nueve victorias, dos empates y sólo una derrota en 12 partidos), 26 goles marcados (2,2 por encuentro) y sólo siete recibidos (0,6 por duelo). Ningún equipo ha conseguido vencer dos veces en el Metropolitano: sólo lo hicieron una vez Chelsea, Sevilla, Levante, Espanyol y el propio Madrid. Para subirse al tren de la Liga, el equipo de Zidane debe ser el primero en conseguirlo.

El Madrid, un seguro a domicilio

Aunque a su favor cuenta el Madrid con una estadística como visitante que invita al optimismo: es el segundo mejor equipo a domicilio (sólo superado por el Atlético), con 28 puntos (ocho victorias, cuatro empates y una derrota) de 39. Lleva ocho encuentros de Liga sin perder lejos de Valdebebas: no cae desde el 8 de noviembre, cuando se fue goleado de Mestalla (4-1). Y ha sido a domicilio donde ha dejado muestras de su mejor rendimiento: San Siro (0-2), Bérgamo (0-1), Camp Nou (1-3), el Pizjuán (0-1)…

Ferreyra: «Iba caminando por Donetsk y parecía que estaba jugando al ‘Call of Duty'»

¿Cómo fueron sus inicios en Argentina?

“Empecé jugando en Banfield. Llegué a debutar en Primera con 17 años, estando como técnico Jorge Burruchaga. Estuve allí de 2008 a 2012 y luego me fui a Vélez Sarsfield, donde viví un año increíble. A los seis meses de llegar salimos campeones y me lo pasé muy bien. Después, al año siguiente ya me vendieron al Shakhtar Donetsk”.

¿La formación de las categorías inferiores es muy diferente en su país?

“No sé cómo trabajan ahora, pero yo lo pasé muy bien. Empecé jugando con ocho o nueve años y ya me conocía todo el mundo. Tuve una infancia muy buena en el club. Después, técnica y tácticamente quizás ahora haya mejorado. Aquí todos los niños empiezan a trabajar pase y recepción, a orientar el cuerpo y todas esas cosas que allí no se trabajaban tanto”.

¿Cómo llevó la fama siendo un adolescente?

“Es raro. Uno no se lo podía creer y más de un día para otro, como fue mi caso. Yo estaba yendo al colegio y un día me llaman para entrenar con el primer equipo y al acabar el entrenamiento me dicen que voy a ir concentrado. Entré veinte minutos, no lo hice mal y seguí jugando, marqué y ya me quedé en el primer equipo. Me cambió la vida porque aún por encima vivía en el centro, donde estaban todos los hinchas de Banfield. Salía a la calle y todos me reconocían y me pedían fotos. No me lo podía creer”.

¿Se agrandó su ego a esa edad?

“Siempre traté de tener los pies sobre la tierra y mi familia me lo hizo saber. En algún momento hasta pasé a tener demasiado humildad. A veces es bueno creérselo en el buen sentido y que eso te aporte a la hora de jugar. Después está creerse superior al ir por la calle y pensar que por ser jugador de fútbol ya puedes hacer o decir lo que quieres y te van a decir que sí a todo. Eso pasa si juegas bien, en el momento que las cosas vayan mal, toda la mierda que hiciste te va a ir en contra. Pasa en el fútbol y en la vida, en general. Hoy en día está todo mucho más exagerado con las redes sociales. Se está jugando un partido y si no marcas, te están puteando, pero si marcas, te está alabando la misma persona que te estaba puteando hace cinco minutos”.

Su salto a Europa fue a Ucrania. ¿Por qué tomó esa decisión?

“Había hecho un buen año en Vélez y me reuní con un agente del Shakhtar. Ese año estaban jugando en Champions, tenía un grandísimo equipo y no lo dudé mucho. Fue muy raro para mí desde el primer día porque era todo diferente. El idioma, la cultura, la comida… No lo pasé muy bien el primer año, pero tampoco ayudó mi personalidad, que es muy cerrada. El equipo estaba lleno de brasileños que me querían ayudar, pero yo era muy cerrado y eso jugó en mi contra”.

¿Cómo es vivir en un país en guerra?

“En Donetsk viví antes de que estallara la guerra, después me fui a Kiev. Yo no entendía nada, sabía que pasaban cosas, pero no entendía el idioma y no sabía lo que decían las noticias. En el club tampoco nos decían nada, pero después ibas por la ciudad y veías situaciones que ya no me parecían normales. Yo iba a entrenar a las afueras de Donetsk y siempre estaba la policía ucraniana, hasta que de repente no estaba más la policía ucraniana y había gente con la cabeza tapada y con metralletas. Yo dije ¿esto qué es? Pasaba por ahí, nos pedían documentos y yo sólo les decía: ‘Shakhtar, Shakhtar’, para que me dejaran pasar. Estuvimos así hasta que acabó el campeonato y cuando nos fuimos, ya explotó todo”.

¿Vivió situaciones de miedo?

“Había muchas manifestaciones me acuerdo. Los edificios del gobierno estaban todos tomados, estaban atrincherados con alambres, con gomas… Aquello parecía el Call of Duty. Uno iba por la calle y parecía que estábamos jugando al Call of Duty. En algún momento me asusté, pero siempre me decían que no pasaba nada. Cuando nos fuimos, a las pocas semanas explotó todo”.

Usted y los brasileños incluso se negaron a volver.

“Sí, estábamos haciendo la pretemporada en Francia o Suiza y después de un partido amistoso teníamos que regresar a Ucrania para jugar. Justo ese día habían tirado un avión comercial en Donetsk, en el que habían fallecido todas las personas que viajaban. En ese momento, estábamos asustados y decidimos no viajar a Kiev. Yo estuve dos semanas en Frankfurt hasta que se arregló mi salida a Newcastle”.

Su paso por la Premier no fue nada satisfactoria.

“Fue un año para olvidar. Había llegado mal del Shakhtar, porque como me quería ir no entrené como debiera. Fue algo que me sirvió de experiencia, más allá de no estar a gusto, hay que estar siempre preparado. Cuando fui al Newcastle tardé en adaptarme y luego tuve un problema en la espalda que me dejó varios meses sin jugar”.

El siguiente salto fue al Benfica, donde emergía un tal Joao Felix.

“Me acuerdo que llegué y me hablaban de un chico de 18 años que jugaba bien. Yo lo vi y parecía un nene, pero en los entrenamientos ya se le veía la calidad que tenía. Además, le daba igual jugar con el filial que con el primer equipo del Benfica. Ese chico no tiene techo, puede llegar a donde se proponga. Algún día puede llegar a ganar el Balón de Oro tranquilamente. Lo tiene todo, calidad y mentalmente es muy fuerte”

Durante su etapa en el Benfica realizó un intervalo en el Espanyol, del que no guarda gratos recuerdos.

“A nivel futbolístico la verdad que no. Borja Iglesias lo estaba haciendo muy bien y además me rompí el isquiotibial y estuve cinco semanas parado. Al siguiente año, empecé bien la pretemporada, estaba cogiendo confianza, había marcado varios goles en la previa de la Europa League y también en LaLiga, pero otra vez me rompo el isquiotibial, esta vez el otro, y cuando vuelvo ya habían cambiado de técnico. Ahí empezó la debacle del equipo y también la mía personal. Cuando llega Abelardo, ya sabía que no me tenía muy en cuenta. Era consciente que no estaba a mi mejor nivel. El descenso fue muy feo”.

Y finalmente, el Celta. ¿Cómo se gestó ese fichaje?

“Se acercó algún allegado del Chacho para decirme que me quería y yo le dije que sí. En el Benfica no estaba jugando casi nada, sabía que se había acabado mi etapa allí y se solucionó todo muy rápido?

¿Por qué firmó sólo hasta final de temporada?

“Ellos me dijeron que quieren ver primero cómo estoy. La realidad es que vengo de dos temporadas malas y que me hagan un contrato largo no era lógico, yo lo sabía. Me ofrecieron estos seis meses y después ya se verá según mi rendimiento”.

Empezó con buen pie, con gol en el Metropolitano.

“Sí, pude empujar ese gol para sacar un empate, pero ahora hay que demostrar que me puedo quedar mucho tiempo aquí. Físicamente me encuentro bien, pero soy consciente de que me falta ritmo. Contra el Valencia sentí que me costó, sobre todo en la parte física y de timing. Sabía que venía en estas condiciones y tengo que aprovechar los minutos que me toquen”.

¿Le da tranquilidad el hecho de saber que Coudet confía en usted?

“Sí, vengo de un año entero con dos entrenadores que no me tenían en cuenta y la autoestima se te baja porque no te sientes importante, no te sientes cómodo. Yo lo percibía y no me sentía bien. Aquí no estoy jugando, pero sé que puedo entrar en cualquier momento y ayudar al equipo. Es algo que me sube el autoestima y me va a ayudar a sentirme contento dentro de la cancha”.

¿Qué es lo que más le sorprendió en el Celta?

“Tiene jugadores de mucha calidad, hay jugadores de muy buen pie. Cuando estaba en el Espanyol no entendía que lucharan por el descenso. Luego está Aspas, que es un jugador top, para jugar en un equipo grande. Tiene una visión de juego que sale de la media, es diferente”.

Otro jugador de buen pie que estuvo a punto de venir es Cervi, ¿ya le ha convencido para que esté aquí en verano?

“Traté de no hablarle mucho porque sé que estuvo cerca de venir aquí, pero ahora está en Benfica y como amigo quiero que le vaya bien. Si no le va bien, quizás tenga ganas de salir y puede venir. El fútbol es así, no le tenían en cuenta, no estaba jugando, pero le tocó salir en dos o tres partidos por las bajas, fue el mejor del equipo y no lo dejaron salir”.

El Atlético se resiente de las bajas de Hermoso y Trippier

El Atlético está pasando por el momento de mayor fragilidad defensiva de la temporada. Cuatro jornadas consecutivas de Liga encajando, en las dos últimas por partida doble, y que ante el Celta costó que se escapase la victoria en el último minuto. El equipo rojiblanco solo había comenzado una vez con el marcador en contra en las primeras 16 jornadas en Liga, en el derbi contra el Real Madrid donde acabó cayendo por 2-0. Pero en estos cuatro últimos duelos ha tenido que remontar en tres, encajando los mismos goles que en toda la temporada anterior.

Ante Eibar (1-2) y Valencia con éxito (3-1), y frente al Celta sin el premio final por culpa del gol de Ferreyra. Una mala racha sobre la meta de Oblak que coincide con la ausencia de un Mario Hermoso que se había adaptado a la perfección a la zaga de tres centrales. Desplazado a la izquierda, era el jugador capaz de sacar el balón jugado y que mejor se desenvolvía para salir hacia su pierna natural y frenar las acometidas rivales. El madrileño fue baja en Ipurua por un esguince y se ha perdido los duelos contra Cádiz y Celta por coronavirus.

Ahora se mantiene a la espera de dar negativo en los próximos test para unirse al grupo y volver a participar con el equipo. En su ausencia, Felipe ha ocupado el perfil izquierdo de la defensa, pero no ha estado para nada acertado. A pierna cambiada sufre mucho saliendo de sitio, con metros a su espalda comete faltas innecesarias y ante el Celta tuvo que ser sustituido en el descanso para no acabar expulsado. En Cádiz el Cholo movió el puesto de Felipe con Giménez, pero el uruguayo, que sí está acostumbrado a jugar perfilado a la izquierda en una zaga de cuatro, tampoco está cómodo en la línea de tres tirado a ese lado.

Hermoso ha ido ganando protagonismo esta temporada hasta acabar siendo una pieza básica en este nuevo sistema, donde sin él pierde parte de su esencia cerrar con tres. Es el central más diferente de los cuatro, y el único zurdo. De su evolución dependerá que pueda estar en Granada. El que seguro que seguirá sin poder hacerlo es Trippier, que sigue tachando los días para volver a jugar. Sancionado hasta acabar febrero, la baja del inglés también ha abierto un boquete en la banda derecha. Simeone está haciendo probaturas para cubrirlo, situando ahí a Llorente, anteriormente a Carrasco, a Vrsaljko e incluso a Giménez. Pero el croata no está en buena forma y Llorente pierde muchas de sus características ahí, aunque siempre cumple.

Unos problemas globales en defensa que no se deben únicamente a las ausencias, pero donde las bajas están metiendo el dedo en la llaga. Si el excentral del Espanyol vuelve este fin de semana será una gran noticia para Simeone. El Cholo indicaba que «los números están para mirarlos y preocuparse. Nos están haciendo bastantes goles en estos últimos partidos, cuatro seguidos y tendremos que mejorar en una faceta importante del equipo que en estos momentos no está tan firme». Parte de recuperar esa solvencia puede llegar con el regreso de un Hermoso que empezó el curso con un papel secundario y se ha hecho con un hueco amoldado para él, donde se está lamentando su ausencia. Para volver a ver a Trippier habrá que esperar todavía unas semanas más.

Piqué: «El 85% de los árbitros son del Madrid, ¿cómo no les van a pitar a favor?»

Gerard Piqué ha concedido una entrevista al canal Post United y al youtuber DjMaRiiO, en la que ha tratado todos los temas futbolísticos de la actualidad. Como siempre, el central del Barcelona no ha tenido pelos en la lengua y ha desvelado su polémica opinión sobre los arbitrajes y los presuntos favores al Real Madrid. El jugador considera, según el testimonio que dio un colegiado ya retirado, que el 85% del cuerpo es aficionado al club blanco y que eso influye a la hora de pitar.

«Un exárbitro, que no recuerdo quién era, quizás Iturralde, decía que el 85% de los árbitros son del Madrid. Es una estadística que se dijo, lo puedes mirar. ¿Cómo no van a pitar a favor del Madrid? Inconscientemente, pero cómo no van a tirar más de un bando que del otro. Al final, si eres de un club… Respeto totalmente la profesionalidad de los árbitros. Sé que intentan hacer el mejor trabajo posible, pero cuando llega un momento de duda…», expuso Piqué en la entrevista.

El entrevistador también le preguntó sobre la marcha de Luis Suárez. Piqué no hizo una crítica directa, si bien todo apunta a que no comparte la decisión tomada: «No lo hice yo, eh. Yo no… Pregunta a quien lo dejó ir. No es culpa mía. ¿Si los jugadores mandamos? Quiero decir una respuesta lógica. Si alguna vez los jugadores hemos decidido es porque nos han preguntado, nos delegaban a nosotros. Muchas veces hemos respondido ‘eso es cosa vuestra’. Al final el jugador está para jugar al fútbol. Cuanta menos decisión tenga que tomar mucho mejor. Que se centre solo en jugar».

De nuevo, describió el trabajo de un presidente y una junta directiva consolidada y puso de ejemplo a su excompañero en la Selección, Sergio Ramos: «Cuando tienes una directiva fuerte y que quiere ir hacia un lado, los jugadores poco tienen que decir. Sergio con la renovación que está teniendo es un ejemplo de presidente fuerte que toma una decisión y va por un camino. A veces los jugadores no pintamos mucho. No he hablado con Ramos de su renovación. Con los del Madrid tengo una relación buena. Con Arbeloa tuve un rifirrafe en su momento por la rivalidad Barça-Madrid. Le deseo lo mejor en el futuro. Ahora está en el club trabajando y nuestra relación es correcta».

DjMaRiiO, reconocido aficionado del Real Madrid, admitió haberse puesto la elástica blaugrana por necesidad, cuando jugó un partido en el Camp Nou. Recibió de Piqué la equipación oficial del Barça esta temporada, algo que se tomó en broma, pese a que no prometió vestirla. Entonces, le preguntó al entrevistado si alguna vez la había elegido en el armario: «Nunca me he puesto la camiseta del Madrid. Tengo en casa porque las he intercambiado. Tengo de Cristiano, de Benzema, de Ramos. Hemos jugado muchos años… Si creyera que me la tengo que poner, me la pongo sin problemas, pero es superior a mí».

«El Madrid está acostumbrado a que le piten todo»

Sobre el partido de Copa contra el Granada: «Desde el inicio jugamos bastante bien. El marcador de 2-0 no reflejaba lo que estábamos viendo. Tuvimos varios palos, varias jugadas claras, y al final se hizo justicia. Son de esas victorias que hacen equipo».

Palabras de Di María: «Sorprendente que un jugador de otro equipo hable así, habrá que preguntárselo. Yo lo que veo y las sensaciones son muy buenas. Leo está más enchufado que nunca».

Un exultante Rayo se enfrenta a la etapa reina: Mallorca y Espanyol

Ganar, ganar y volver a ganar. El Rayo Vallecano se lo ha tomado al pie de la letra y sigue coleccionando triunfos, lleva seis: tres en Liga (Las Palmas, Alcorcón y Mirandés) y otros tres en Copa (Teruel, Haro y Elche). Es más, no ha hecho otra cosa desde que comenzara un 2021 que resulta prometedor. Esta racha ha conducido a los franjirrojos al cuarto puesto de la clasificación —tiene el ascenso directo a cinco puntos— y a los octavos de final del torneo del KO.

Además, el Rayo de Iraola ha demostrado en estos seis últimos duelos algunas de sus cualidades más características, como la solvencia atrás. Sólo ha encajado cuatro goles y ha conseguido dejar la portería a cero en tres ocasiones —dos de ellas, con Dimitrievski bajo palos—. Además, los vallecanos están demostrando pegada, ya jueguen con un delantero puro (Qasmi), algún extremo reconvertido (Bebé o Antoñín) o Trejo de falso nueve. Han sumado catorce tantos en este pleno de victorias y promedian 2,3 dianas por partido.

Habría que remontarse al 2 de diciembre para encontrar la última derrota del Rayo. Y es que después de caer contra el Leganés (1-0), los franjirrojos se han venido arriba y han completado una racha de ocho encuentros sin perder. Todo esto ha hecho que los madrileños estén exultantes y afronten con optimismo su etapa reina, puesto que ahora asoman dos de los pesos pesados de la categoría. Este sábado reciben al Mallorca en Vallecas (16:00 horas) y el próximo domingo 31 visitan al Espanyol (16:00).

Ambos compromisos determinarán las verdaderas aspiraciones de los rayistas, si pueden pelear por una de las plazas de ascenso directo, que actualmente ocupan pericos y bermellones, o su lucha se reduce a mantenerse en los puestos de playoff. Echando la vista atrás, los franjirrojos tienen motivos para la esperanza, ya que se impusieron a ambos en la primera vuelta. Los vallecanos ganaron (0-1, con gol de Isi) en el estreno liguero de Son Moix y también en la visita del líder (1-0, de nuevo Isi).

«A nivel de resultados este es nuestro mejor momento. Hemos tenido solidaridad y contundencia defensiva, que es lo que nos ha dado el partido contra el Mirandés. Nos sentimos afortunados de tener los jugadores que tenemos. Están dándolo todo. Habrá momentos en los que los resultados no acompañen y tendremos que apretar, ahí será cuando más nos costará probablemente», explicó Iraola, quien destacó el compromiso de sus futbolistas. Ayer, en Anduva, ya pudo contar con los que habían sido contactos de positivos por COVID: «Venían de diez días parados. No quería arriesgar con ellos de inicio y pudieron salir en la segunda parte. Eso condicionó la alineación».

A pesar de la marejada extradeportiva, el Rayo de Iraola ha fulminado las mejores rachas de la última década, en cuanto a victorias consecutivas se refiere. Ya ha superado los cinco triunfos del equipo de Sandoval en la temporada 2010-11 (Xerez, Cartagena, Barcelona B, Numancia y Córdoba) y de los de Míchel en la 2017-18 (Albacete, Zaragoza, Barcelona B, Tenerife y Granada). En ambos casos, lo lograron sólo en partidos de Liga y terminaron cosechando un ascenso a Primera. Habría que remontarse hasta la 91-92 para encontrar algo así, cuando doblegaron a Sabadell, Bilbao Athletic, Betis, Avilés Industrial, Real Madrid B y Racing y acabaron subiendo. Por lo que hay motivos para creer…

Koke, la pesadilla del Sevilla

Koke está de dulce y ahora le viene el Sevilla, su rival favorito puesto que les ha anotado siete goles en 20 partidos. Si lo comparamos con sus registros a otras entidades nos topamos con que su límite a un mismo cuadro son tres tantos a un mismo cuadro. El equipo hispalense le ha sufrido de cerca desde 2011, donde les marcó en su duodécimo partido como profesional. Lo que empezó como una anécdota ha terminado en algo cotidiano.

La racha incrementó rápidamente en la temporada 2012-13 con un latigazo que supuso el 4-0 y que ratificó su buena puntería ante los andaluces. Dos campañas después, la hazaña volvió a repetirse en la 2015-16 con otro más. Lejos de darse un descanso, en la 2016-17 hizo lo propio en un 3-1, donde también anotó Griezmann.

El último antecedente fue en el 2019 para abrir el luminoso en un encuentro que finalizó con el marcador en tablas (1-1). Las nueve victorias, ocho empates y tres derrotas hacen que el Atleti tenga un balance muy positivo. Lopetegui está llamado a romper la racha, pero ni mucho menos lo tiene sencillo.

Los de Simeone tienen 38 puntos y sólo han perdido contra el Real Madrid. Una derrota dolorosa al tratarse del eterno rival pero que también refleja todo el mérito que tiene esta racha. Es LaLiga más favorable en los últimos años. Pese a que Simeone se centra en «el partido a partido», lo cierto es que las sensaciones son inmejorables.

Su mejor momento

Koke está siendo uno de los grandes artífices de este Atlético de Madrid. El rojiblanco va de menos a más y es uno de los capitanes generales del proyecto. El equilibrio que le da a la plantilla es vital para la seguridad defensiva y las ocasiones que se generan arriba. Todo esto ha propiciado su vuelta a la selección. 

Al inicio del 2021 quiso mandar un mensaje de ánimo a la afición: «Acaba un año muy duro, en el que una terrible pandemia transformó nuestras vidas y nuestro deporte. Al 2021 le pido salud, esperanza, nuevos retos… y poder celebrar los éxitos junto a la gente que quiero, mirando solo hacia adelante. Deseo de corazón veros a todos muy pronto en el Metropolitano, reencontrarnos en nuestra casa. Nos esperan grandes momentos».

Torreira desaparece del mapa

Lucas Torreira no está viviendo unos últimos meses fáciles. El uruguayo ha desaparecido de los esquemas de Simeone y su participación llega a cuentagotas. Y eso que la lesión de Herrera parecía abrir las puertas a los pivotes.

Pero, la explosión de Lemar, unida a la llegada de Kondogbia, deja a Torreira con poco espacio. El interior francés ha dado un gran paso adelante, hasta hacerse con un puesto en el once titular retrasando la posición de Llorente para ayudar a Koke en la sala de máquinas. Simeone le ha dado una vuelta más a su esquema ofensivo y con Saúl suplente, busca mandar en los encuentros juntando a Carrasco, Koke, Llorente, Lemar, João Félix y Suárez. Desde el banquillo el ‘8’ y Kondogbia son las variantes que está manejando el Cholo, dos jugadores para reforzar el medio cuando el partido lo pide.

Torreira llegó al Atlético el último día de mercado y a las primeras de cambio fue titular en Balaídos. Volvería a entrar en el once contra el Betis en la siguiente jornada de Liga, su última titularidad con el Atlético hasta el partido de Copa frente al Cardassar. Ante el equipo de Tercera División dejó una gran asistencia para el gol de Vrsaljko que sentenció la eliminatoria. Cuando Torreira estaba siendo importante con su selección, contrajo el coronavirus a la par que Luis Suárez. Desde entonces, solo ha disputado 13 minutos en las cuatro últimas jornadas de Liga y uno en Champions ante el Salzburgo.

Pocas oportunidades que han reabierto el interés principalmente de equipos italianos por hacerse con sus servicios. El uruguayo está cedido por el Arsenal hasta final de temporada, sin ninguna opción de compra en la operación. A sus 24 años, necesita jugar para progresar, pero Torreira no se rinde, sabe que la competencia es muy alta y tratará de ganarse los minutos en los entrenamientos. Sus características, con la entrega, trabajo y recuperación, casan muy bien con el Cholo y si continúa en el equipo acabará teniendo su protagonismo.

Cumbre Koeman-Pjanic

Ronald Koeman no está dejando ni un cabo suelto. El técnico holandés confirmó hoy en rueda de prensa que se reunió con Miralem Pjanic, tras las declaraciones del futbolista a un diario italiano sobre su situación en el equipo blaugrana, donde se quejaba por la poca continuidad que estaba teniendo en este inicio de temporada.

Koeman prefirió coger el toro por los cuernos y evitar intermediarios, hablando directamente con Pjanic para intentar aclararle su situación. Para empezar, el técnico holandés no quiso poner más leña al fuego y le aseguró que no tenía ninguna queja de su actitud en el campo, si no todo lo contrario, ya que le gustaba que los jugadores que no eran titulares tuvieran ese punto de rebeldía, innegociable para revertir esa situación. Le recriminó, eso sí, que hubiera utilizado los medios de comunicación para expresar sus quejas y no haberse dirigido antes al entrenador.

El técnico holandés, en un tono muy conciliador, le explicó que tenía su total confianza, que la temporada era muy larga y que estaba convencido que al final sería un jugador importante para el equipo, pero que a día de hoy había jugadores que estaban aportando más rendimiento al grupo. Le pidió un poco más de paciencia y que no desfalleciera, que siguiera trabajando en los entrenamientos con la máxima intensidad. También le recordó que empezó la pretemporada un poco más tarde que el resto de compañeros por culpa de la COVID 19 y que esa circunstancia le obligó a empezar el curso en desventaja con respecto al grupo.

Pjanic recibió los consejos de Koeman con profesionalidad, consciente que todavía no se ha visto el jugador que deslumbró en la Juventus, pero que con trabajo y esfuerzo muy pronto volverá a reencontrarse con su mejor nivel.

Bruno alcanza los 900 minutos y es el que más juega del Pucela

Uno de los jugadores firmados este verano por el Real Valladolid que mejor resultado están ofreciendo hasta el momento es Bruno González, tras un inicio irregular. El central canario, que llegó libre desde el Levante, tuvo que asumir su rol de titular pese a haber pasado un covid nada más llegar al equipo y no tener tiempo suficiente para prepararse antes del partido de la Real Sociedad. Ante la baja de Javi Sánchez formó como central con Joaquín y tuvo una buena actuación.

El canario siguió siendo titular, pero aparecer en las fotos del gol de Aspas, del Celta, y, sobre todo, la pérdida de balón, al borde del área, que supuso la victoria del Real Madrid, le dejaron marcado en la jornada 4 por lo que perdió la titularidad ante el Eibar. Sin embargo, su susituto, El Yamiq, no cumplió con las expectativas, con nervios y fallos groseros. Las bajas, sin embargo, obligaron al marroquí y al canario a formar pareja en Huesca y, de nuevo, un fallo incomprensible en El Alcoraz, en el primer gol de los oscenses, le apartaron del once ante el Alavés, donde el equipo volvió a perder 0-2.

Sin embargo, Bruno González volvió a la titularidad ante el Villarreal y ya acumula cinco partidos consecutivos, formando una pareja estable con Joaquín, salvo en el Metropolitano, donde no pudo jugar el andaluz por molestias. Sin embargo, el central hizo un buen partido, anulando por completo a Luis Suárez.

De esta manera, el canario acumula 900 minutos, siendo el jugador con más minutos de la plantilla ahora mismo, teniendo en cuenta que ya han jugado lo 25 jugadores de la plantilla, seguido por Nacho Martínez, con 814. Por encima de 700 minutos también se encuentran: Guardiola (785), Orellana (773), Plano (759) y San Emeterio (740).

El Villarreal se queda sin pólvora con la baja de Alcácer

La nueva lesión del punta valenciano es un problema para el equipo, ya que sin su presencia remata la mitad y los goles bajan un 30%. Las cuatro o seis semanas de lesión de Paco Alcácer son sin duda un problema muy serio para Unai Emery y para su equipo. Así lo confirman los datos del equipo amarillo sin el delantero valenciano, ya que ven reducidos sus remates a puerta a la mitad, y su media de goles un treinta por ciento.

Con el punta de Torrent en el campo, el equipo castellonense ha rematado 60 veces a portería, con una media de 5,4 remates por partido. Mientras que sin su presencia por lesión y sumando el partido que no jugó contra el Maccabi por descanso, el equipo realizó 16 tiros, con una media de 2,6 disparos por encuentro. Lo que supone que sin Alcácer la media de remates de los amarillos se ha reducido a la mitad.

Algo parecido pasa con los goles, ya que con el punta valenciano el equipo marcó 21 goles en once partidos, con una media de 1,9 tantos por encuentro. Mientras que sin Alcácer en el equipo, solo han sido capaces de marcar ocho goles en seis partidos, con una media de 1,3 goles por encuentro.

Esa disminución de caudal ofensivo es evidente por la ausencia del jugador, ya que su producción ofensiva es de nueve de los 21 goles el equipo. Sin Alcácer se pierde gol, a lo que se suma que su ausencia obliga a trastocar un sistema que funcionaba bien. El técnico se ve obligado a sacar a Gerard Moreno de la banda, lo que le hace ser menos resolutivo.

Otra de las posibles causas de esa reducción de ocasiones, es la ausencia de Moi Gómez, otro jugador de peso a la hora de generar peligro. Algo que no están supliendo los jóvenes Samu Chukwueze y Take Kubo, que no están dando el nivel esperado a estas alturas y que se esperaba equilibraran al equipo ante estas bajas.