Portugal roza el ridículo

Prometía ser un festival de Cristiano y terminó siendo un tostón de campeonato. Portugal empezó su camino hacia Qatar con buen pie aunque estuvo a punto de tropezarse con la primera piedrecilla que se le puso por delante. Un ridículo tanto en propia puerta de Azerbaiyán solventó el partido para los campeones de Europa, que deben mejorar su imagen en los próximos encuentros si no quieren complicarse su clasificación.

Ante la a priori facilidad del rival, Fernando Santos rotó a varios de sus titulares habituales en vistas del próximo encuentro contra Serbia, que se avecina clave para la clasificación. Ni Bruno Fernandes, ni Danilo, ni João Felix, ni Guerreiro fueron de la partida. En su lugar entraron Neves, Mendes, Neto y André Silva, el delantero con el que Cristiano ha asegurado sentirse más cómodo en la selección. Viendo partidos como el de este miércoles no se entiende bien el porqué.

La posibilidad de darse un festín era tan propicia para Cristiano que el portugués cada vez que cogía el balón, buscaba en seguida la portería de Magomedaliyev. Su afán por recortar distancias con Ali Daei, del que le separan siete tantos para ser el máximo goleador de la historia de las selecciones, le cegó de cara a puerta. Esa ceguera se contagió por todos sus compañeros en la primera parte, que no dieron con la fórmula para batir al portero de Azerbaiyán. Por suerte para la campeona de Europa, Medvedev se alió con los portugueses y encontró el modo de batir a su propio guardameta. Un centro sin peligro de Cancelo rebotó en la espalda del lateral y dejó a Magomeliyev, que había abandonado la portería para blocar el balón, con el molde en las manos mientras el balón traspasaba la línea de gol.

La tónica continuó tras el descanso. Cristiano insistía pero la pelota no quería entrar. Bruno Fernandes y João Felix entraron por Neto y André Silva y la entrada de ambos jugadores coincidió con el mayor arreón de Portugal, pero no sirvió para ampliar su ventaja. Lo que iba a ser un bufé libre terminó siendo un aperitivo que supo a poco, sobre todo a Cristiano.

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