El Sevilla recupera su sitio

Veinte minutos de vendaval, eficacia y algo de desgracia valencianista dieron al Sevilla una victoria importante en lo clasificatorio y sobre todo lo anímico, que posiblemente contribuirá a sacar de la depresión a los nervionenses después de tres haber sufrido empates consecutivos. Un 3-1 que devuelve al equipo del Sánchez-Pizjuán a la parte de arriba de la tabla, con un partido menos, mientras el Valencia, que suma una segunda derrota seguida aunque contra dos rivales que a priori no son de ‘su Liga’, deberá recuperar energías, efectivos y quizá algo de euforia para seguir en la buena línea que ha estado marcando Bordalás.

Casi todo lo importante ocurrió durante una primera media hora loca, impropia de dos equipos tan presuntamente sólidos como este Sevilla de Lopetegui y el nuevo Valencia de este año. Un guión disparatado que de pasa alumbra varios debates, sobre todo en el Sánchez-Pizjuán, donde muchos reclamaban que Lopetegui centrara más a Papu Gómez, que ha jugado bastante más en la banda desde que llegó. Lo hizo esta vez y el argentino inauguró sin casi haber sudado el marcador (1-0, 2′) en conexión muy argentina, con robo de Montiel y balón largo de Lamela. Sigue aportando el extremo ex del Tottenham y debutó bien como titular el lateral, inmiscuido de manera aún más decisiva en el también tempranero 2-0 (15′). Un centro del exlateral de River se envenenó en la espalda de Lato y se convirtió en gol tras una espantosa salida de Mamardashvili, superado por arriba.

La competencia real del portero georgiano también entrará en discusión, seguro, después de ese gol tontísimo y de también quedarse en tierra de nadie en la vaselina del 3-0, en el que quedó asimismo algo retratado Omar Alderete. Bordalás le cambió en el descanso. Se pasó de revoluciones casi siempre el central paraguayo y le faltaron para aguantarle la carrera a Rafa Mir en ese tercer tanto, que auguraba tormenta cuando apenas se habían superado los 20 minutos de partido.

Pero no. Compitió el Valencia como siempre ha competido en esta temporada con Bordalás, aunque a los trompicones que marcaba Guedes durante los casi 70 minutos que el portugués sobrevivió sobre el campo. A la media hora, una falta botada por el portugués y mal despejada por Ocampos la empalmó Hugo Duro (otra vez él) para que Diego Carlos desviara la pelota e hiciera imposible la estirada de Bono (3-1). Había partido.

Lo había, en silencio al menos, a la espera de que el Valencia diera otro zarpazo o el Sevilla lo matara en una contra. Foulquier culminó fatal una gran jugada propia, Maxi se encontró con Diego Carlos en un chutazo franco desde la frontal y En-Nesyri cabeceó flojo un buen servicio de Lamela, siempre Lamela. Pero no se volvió a mover el marcador.

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