Dani Jiménez, un guardián lebrijano en Santo Domingo

 

«¡San Dani Jiménez!», «¡portero de Primera!», «Dani siempre salvando al equipo»… Estos comentarios se repetían en redes sociales entre los aficionados del Alcorcón una y otra vez mientras veían la actuación de su portero frente al Sporting. Jiménez tuvo una decena de intervenciones espectaculares y que mantuvieron al Alcorcón en el partido hasta el final. Pero la actuación antológica en tierras asturianas este fin de semana fue una más. Dani Jiménez tiene dos o tres paradas inverosímiles en cada partido desde hace años. El Alcorcón, un equipo modesto y colista de la categoría, tiene a uno de los mejores porteros de Segunda División. Perfecto en colación, sobresaliente en el uno contra uno y con unos grandes reflejos.

Nacido en Lebrija en 1990, Dani Jiménez es un trabajador incansable pero silencioso. No hace aspavientos, no llama la atención y cuando le alaban, casi sin querer, baja un poco la mirada con una timidez que esconde una personalidad de líder. Y es que Dani Jiménez brilla con luz propia desde hace años, pero no ha sido un camino fácil.

Llegó al Alcorcón en la 2015/16 procedente del Huesca y tras disputar 44 partidos con los oscenses. Sin embargo, en Alcorcón, durante las tres primeras campañas le tocó ser suplente de Dmitrovic, ahora en el Sevilla y de Casto. Tres años en los que jugó menos de una veintena de partidos entre Liga y Copa. Cada vez que salía lo hacia bien. Pero le tocaba volver al banco y trabajar sin hacer ruido en cada entreno. Todo empezó a cambiar un 20 de mayo de 2018 en un Alcorcón-Rayo Vallecano. Dani sustituyó a Casto al cuarto de hora y detuvo un penalti a Raúl De Tomás. Hizo un partidazo. El Alcorcón acabó ganando 4-0 en lo que fue una victoria clave para la permanencia. En las últimas cuatro temporadas ha disputado 118 partidos con el Alcorcón entre Liga y Copa. Imposible de contar los puntos que el Alcorcón ha conseguido gracias a Dani. El pasado mes de septiembre, su buen hacer, le valió la renovación hasta 2024 con los alfareros.

Es uno de los capitanes del equipo y de los líderes del vestuario. Dani es humildad, honestidad, esfuerzo, respeto, educación y algo muy raro… normalidad. Sin duda, para la afición, es uno de los referentes y de los jugadores más queridos por su trato cercano con la parroquia alfarera, especialmente con los más pequeños. Dani es un emblema dentro y fuera del campo. Empezó a jugar de portero casi de casualidad, cuando su abuelo le llevó un día a jugar y la portería le requirió casi como un imán. Para Dani su abuelo es una persona imprescindible en su vida. Ahora él observa los partidos de su nieto desde el cielo ya que falleció en 2003. No es fácil que Dani no se emocione cuando habla de su abuelo porque como ha repetido en varias ocasiones «Donde estoy se lo debo a él». Su abuelo le acompañaba siempre porque sus padres no podían. Estamos seguros que desde arriba a su abuelo se le hincha el pecho de orgullo por ver en el gran portero en el que se ha convertido y, lo más importante, en la persona de grandes valores que los más pequeños del Alcorcón miran como ejemplo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *