Ansu gira el foco hacia el céspe

Para modificación de estatutos, la que impulsó el once de Koeman, que regresó a la competición derrotando al Valencia por 3-1 tras remontar un gol inicial de Gayà e inaugurando una nueva era de ilusión en el Camp Nou que lidera Ansu Fati, que volvió a ser titular. De nuevo, el equipo asume el protagonismo en un día en el que el foco estaba en la asamblea.

El barcelonismo vive a golpe de desfibrilador. Da igual que las jornadas sean maratonianas para el aficionado militante, que se sentó a las tres de la tarde en el Palau Blaugrana (o en el sofá de su casa) para asistir a la “asamblea más importante de la historia del club” y luego empalmó con el partido ante el Valencia. Más de ocho horas de ducha escocesa que sólo pueden asumir los muy cafeteros.

Si en la asamblea se empezó al trote cochinero y a medida que se fue acelerando la cosa los asistentes ya vieron que nos les daba tiempo a solucionar todo lo que hay sobre la mesa de tareas y decidieron echar el freno, sobre el césped del Camp Nou no había tiempo para encantarse.

El Barça retomaba la competición después de dos actuaciones mediocres ante el Benfica y el Atlético, partidos que abonaban la teoría del “esto es lo que hay”, pero la ‘paz de Lisboa’ generó otro relato, cosa que en este club se asume con una generosidad digna de serie de Netflix. Eso de que no se podía aspirar a nada se cambió en un decir Jesús por el “aspiramos a todo” y así salieron los de Koeman, decididos a mejorar su imagen de sus últimas actuaciones.

Para esta tarea, la presencia de Ansu Fati como titular se distinguía fundamental. Con Ansu al lado, Memphis ya tiene a alguien que le entienda y ya deja de ser el Guerrero número 13, el soldado de élite musulmán que por cuestiones del destino se ve envuelto en un destacamento de vikingos sin que nadie le comprenda.

Al primer minuto de juego, Ansu ya amenazó a Cillessen dando la imagen de un barça agresivo que se sustentaba en la presión y la intensidad que aporta a Gavi, que fue titular al lado de Sergi Roberto y Eric. Que Koeman toma nota de la receta de Luis Enrique con la Selección parece claro.

No obstante, el equipo blaugrana sigue teniendo mandíbula de cristal. A la primera aproximación del Valencia, Gayà enganchó un disparo monumental tras un rechace del equipo blaugrana en un saque de esquina que Ter Stegen no llegó a desviar.

Con el viento en contra, el Barça volvió a encontrarse en una situación complicada, pero a diferencia de otras ocasiones, la presencia de Gavi y de Ansu dotaba de más colmillo a los barcelonistas, que empezaron a asediar a Cillessen.

La asociación Memphis-Ansu dio fruto antes del cuarto de hora con un gran gol del canterano tras dejada del holandés. A lomos de la euforia que provoca cada gol de Ansu, que emocionalmente vale por dos en la grada del Camp Nou, el Barça jugó sus mejores minutos y tras una gran combinación en ataque, Fati cayó en el área pequeña ante el acoso de Gayà. Para Gil Manzano fue penalti y el castigo lo ejecutó Memphis con una violencia en el chut que dejó a su compatriota Cillessen con el molde.

El inicio de la segunda parte fue del Valencia a pesar de que la primera ocasión fuera de Ansu, que da la sensación de jugar sin ningún freno muy por encima de lo que le recomendarían los médicos. Su chut lo salvó Cillessen y a partir de ahí el Valencia dominó el partido. Carlos Soler disparó al palo y Ter Stegen recordó al portero salvador a tiro de Guedes.

A la hora de partido, Koeman ya retiró a Ansu, que lo había dado todo, para dar entrada a Coutinho. A primera vista parecía algo así como pasar de la energía atómica a la máquina de vapor, pero los clásicos siempre tienen ases en la manga y el brasileño culminó con toda la calma una jugada frenética de Dest que suponía el 3-1.

Y con ese resultado, el aficionado acabó su ducha escocesa olvidando la asamblea y centrándose en el campo.

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